Safari accidental

Qué bonito es! Cada que leo algo de Juan Villoro, me gusta más su estilo. Es imposible permanecer indiferente ante esa forma de escribir, que con claridad, ingenio y muchas autorreferencias, llevan al lector a interesarse en temas tan dispares como los Rolling Stones, la identidad de los mexicanos o el Berlín antes y después del muro.
Uno de esos días en los que te encuentras billetes de alta denominación en la bolsa de alguna chamarra abandonada, me dirigí a una famosa librería para adquirir algún texto de este novelista/cuentista/ensayista/periodista. Teniendo varias opciones de dónde escoger, me decidí por “Safari Accidental”, libro de crónicas que prometía, desde el título, descabelladas aventuras que harían de mis días algo más entretenido.
No me equivoqué, después de concluir la lectura reafirmé mi admiración por este mexicano que cuenta con grandes habilidades narrativas y periodísticas.
Este libro, publicado en 2005 por Editorial Planeta, fue dividido acertadamente en diferentes secciones, para que tuvieran cabida temas tan distintos. En “Familia y multitudes”, el primer apartado de este safari, Villoro crea un perfil entrañable de su padre, al que describe con precisión y sin cursilería, valiéndose del marco contextual para la mejor comprensión de este minucioso hombre, que gustaba de guardar el dinero en un ejemplar de “Das Kapital”.
En “Alto volumen”, el cronista da algunas probaditas de lo que ha logrado persiguiendo una de sus grandes pasiones: el rock. Entrevistas con Mick Jagger, Peter Gabriel y Bono adquieren una importancia casi histórica, al descubrir que Villoro va más allá de las típicas preguntas que estas celebridades han escuchado una y otra vez. Se nota la búsqueda de recursos de este periodista, al hacer cuestionamientos relativos a problemáticas mundiales, sin embargo, Villoro no les brinda el trato de líderes de opinión, no les pregunta porque sean autoridades del tema, más bien maneja el acercamiento de  un profundo conocedor de su música al que en verdad le interesa la opinión de sus ídolos, más allá de rendirles pleitesía por su condición de rockstars.
En “Territorios”, el autor deja clara su condición de viajero, de observador de lo ajeno con una curiosidad de niño. Villoro se conmueve ante un anciano caricaturista de la Habana, que con toda dignidad permanece impasible ante insultos y palabras idiotas, pues necesita el dinero, y también critica la hiperrealidad del mundo mágico de Disney, parada que hizo con su familia pero que no puede “disfrutar” como un padre normal y despreocupado, al ser espectador de tantas cosas absurdas.
“Fetiches” probablemente sea el apartado más personal del safari, pues Villoro familiariza al lector con sus pequeñas y simpáticas obsesiones, además de dedicarle un elogio al color negro y emprender un análisis del fenómeno del chile en México.
Por último, “Lejos del escritorio” se erige como el apartado que tiene de todo un poco, desde una crónica protagonizada por Salman Rushdie hasta los recuerdos del taller de redacción impartido por Augusto Monterroso del que Villoro fue alumno y gran admirador.

Sin duda, este Safari Accidental vale la pena de principio a fin. Precisamente al término de las crónicas, Villoro dedica unas cuartillas de gratitud a todos los involucrados con sus aventuras, a toda la gente que creyó en él. Hasta para eso, el talentoso escritor evita la cursilería lacrimógena, y recurre más bien a la sinceridad y a simpáticas metáforas del que no quiere decir “te quiero” pero lo siente.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Crónica, Culture, música, Rock, Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s