2do Festival Internacional de Cine de la Ciudad de Chihuahua


FICCCH 2010

Debo reconocer que ser reportera de espectáculos (ajá, de chismes) me ha traído muchas cosas buenas. Para mi fortuna, el jefe de asignaciones ha considerado prudente que sea yo quien cubra los eventos más culturales y menos escandalosos. Así, he tenido la oportunidad de ir a conciertos, obras de teatro y por primera vez, a un Festival Internacional de Cine.
Me emocionaba todo lo relacionado al evento, comenzando con que el Festival se llevaría a cabo en Chihuahua, lugar desconocido para mi, continuando con el all-access status que la prensa tiene, sin dejar de mencionar lo básico, ver películas.
No soy cinéfila, no conozco la vida y obra de los directores más importantes, tampoco he visto los filmes más aclamados por la crítica, no estoy casada con ningún género, pero aún así, me resultó imposible tomar la asignación con ligereza. A mis compañeros les sucedía todo lo contrario, asistente regulares a festivales de esta clase, se quejaban de todo. Que si el hotel estaba “feo”, que si era un evento de tres pesos, que si la organización era pésima, que si en Chihuahua hace mucho calor, etcétera ad infinitum.

Sin Memoria

Yo, como buena novata, me limitaba a escuchar y observar, sin emitir opinión alguna, pues repito, era mi primer Festival. Nos entregaron el programa, y noté que no había escuchado hablar de ninguna película, excepto “Año bisiesto”. Me sonaba, pero no recordaba porqué. En fin, después de instalarnos, comer, cambiarnos, quejarnos, tomarnos fotos y demás, llegó la hora de la primera cinta: “Sin memoria”. Protagonizada por Guillermo Iván (tal vez lo recuerden por “La primera noche”) y Martha Higareda (tal vez la recuerden porque siempre la encueran innecesariamente), narra la pérdida de la memoria de un sujeto que no sabe quién es, dónde está ni cómo llegó ahi, sus únicos recuerdos se limitan a momentos felices que compartió con una chica, de quien oh sorpresa, tampoco recuerda nada. Encima, es perseguido por matones que quieren exterminarlo después de que les diga dónde escondió cierto dinero. Aunque no es una película mal hecha, no terminó por convencerme, ya que es un intento por enaltecer la figura del policía en México, lo cual me parece inútil e innecesario, por no decir imposible. Un poco decepcionada, no perdí la esperanza de que los otros filmes serían mejores, y no me equivoqué. La siguiente película que vi fue “De la infancia”, gran trabajo de Carlos Carrera (La mujer de Benjamín, Sin remitente, Un Embrujo, El crimen del Padre Amaro), director homenajeado por su trayectoria, que acudió a la alfombra roja para mi sorpresa y enternecimiento.

Carlos Carrera
Carlos Carrera

Es completamente tímido y seco, se le nota incómodo al posar para las fotografías, y no trata de agradar a las cámaras de televisión. Tuve la oportunidad de hacerle una mini entrevista para el programa, y aunque amable, fue difícil sacarle más de diez palabras. Regresando a la película, cuenta la historia de una familia disfuncional, de clase social baja e inmersa en la violencia. No suena a nada nuevo, pero sorprende, impacta e indigna. La diferencia radica en que toda la historia está narrada desde el punto de vista de los niños que conforman dicha familia, por lo que está llena de momentos fantasiosos, pero verosímiles, además de que cuenta con una figura fantasmal, pieza clave de la trama. No está de más mencionar que Damián Alcázar protagoniza la cinta, en una de las mejores actuaciones de su carrera. Giovana Zacarías hace el papel de la madre violentada, mientras que Benny Emmanuel y Rodrigo Oviedo, quienes prometen mucho, hacen el papel de los pequeños.
Una vez terminada la proyección, hubo oportunidad de hacerle preguntas a Carrera y a Zacarías, quien fue la encargada de leer unas palabras cariñosas para homenajear al director. Sin pena en la voz y más bien con resignación, Carrera confesó que aún no contaba con distribuidora para el filme, pero que continuaría participando en festivales para obtener apoyo. Críticos y público en general hacían preguntas, y yo no me animaba del todo. Finalmente decidí aventarme y le pregunté a Giovana cómo había preparado su personaje, si leyendo sobre maltrato psicológico o teniendo acercamientos con mujeres que habían sufrido abuso físico y mental. La respuesta fue totalmente inesperada. Con la voz temblorosa, la joven actriz confesó que ella había sido una niña afectada por la violencia intrafamiliar, por lo que utilizó su personaje para canalizar todas sus emociones y frustraciones, además de haber leído mucho sobre el tema. Me sentí como una buena reportera…

Año Bisiesto

En fin, después de salir de la sala, con un sabor de boca ligeramente amargo, un compañero recomendó ampliamente que entráramos a ver “Año bisiesto”, y aunque ya estaba empezada, nos puso al corriente en el acto. Protagonizada por Gustavo Sánchez Parra (el “Jarocho” en Amores Perros) y Mónica Del Carmen (actriz desconocida hasta ahora), “Año Bisiesto” narra la historia de una mujer oaxaqueña que habita un modesto departamento en la ciudad de México, quien carga con un trauma profundo relacionado con su padre, fallecido un 29 de febrero. Con cámara fija y sin efectos especiales o una gran producción, el espectador va familiarizándose con la soledad de Laura (Del Carmen), que conoce a un hombre (Sánchez Parra) con quien sostiene una relación nada convencional, que pasa del sadismo a la ternura en minutos. El filme, del australiano Michael Rowe, ganó la Cámara de Oro en Cannes (ah, de ahí me sonaba) y creo yo que su mayor virtud es que afecta de manera significativa al público. Resulta imposible permanecer indiferente ante esta historia, y aunque mucha gente salió de la sala mientras era proyectada, otros nos quedamos pensando en ella por semanas. Todo mi respeto y admiración para Mónica, GRAN actriz, quien fue bombardeada con preguntas después de la proyección, y al día siguiente, durante la conferencia de prensa.

No eres tú, soy yo

El último día del festival presencié la película más “chafa” de todas: “No eres tú, soy yo”. Dirigida por Alejandro Springall (Sexo, Pudor y Lágrimas, Santitos) y protagonizada por Eugenio Derbez y Alejandra Barros, es una comedia romántica que se enfoca en la ruptura amorosa desde el punto de vista de un hombre (Derbez), quien es abandonado por su esposa (Barros) sin mayor explicación  y que tiene que pasar por el proceso de “sanación” común en estos casos.
Si bien no es un completo bodrio, es imposible perder de vista que Derbez es famoso por ser comediante, por lo que verlo llorar y sufrir resulta poco creíble, además de que como buena comedia, cumple con muchas fórmulas predecibles que dan flojera. Lo peor de todo, es que fue ovacionada por el público, mismo que colmó de elogios, a mi parecer, poco merecidos, a Derbez y Barros.

Con sus altas y bajas, el Segundo Festival Internacional de Cine de la Ciudad de Chihuahua, fue todo un éxito.  Lo considero también un éxito personal, además de que me dejó ansiosa por acudir a otros festivales con más antigüedad, mejor organización y mayor cartelera. Festival de Morelia, ¡ahí te voy!

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