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Nos vemos, papá

Pilar es una mujer joven que lleva una vida sencilla y rutinaria. Al morir su padre, figura central de su existencia y a quien dedicaba su tiempo libre, su aparente tranquilidad se transforma, y motivada por un peculiar e intenso amor, decide aislarse en la casona que habitó desde niña para aferrarse al recuerdo de su progenitor. Preocupado por su estado de ánimo, José, hermano de Pilar, intenta ayudarla sin obtener buenos resultados, y es que su duelo rebasa los límites de la normalidad, convirtiéndose en algo perturbador.
Nos vemos papáEsta es la premisa de “Nos vemos, Papá”, película de Lucía Carreras, que protagonizan Cecilia Suárez y Arturo Barba, y que, de darle la oportunidad, seguramente los pondrá a reflexionar. Con un ritmo lento, pocos diálogos, y  el expresivo rostro de Suárez, el filme coloca al espectador en el mismo letargo que la protagonista vive, y sin caer en clichés, conmueve al mismo tiempo que impacta.
Las actuaciones de Arturo Barba, Gabriela de la Garza y Moisés Arizmendi convencen y no se olvidan, pues la directora se toma su tiempo al plantear las relaciones, tanto familar como de pareja, que poco a poco se ven afectadas por el extraño comportamiento de Pilar.
Producida por Machete, “Nos vemos, Papá” destaca no sólo por su calidad sino por la complejidad del tema. Se estrena este viernes 18, ¡vayan a verla!

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Ambulante más allá

Desde el 2005, existe en México una valiosa organización que se ha dedicado a apoyar y difundir el cine documental. Gracias a la iniciativa de Diego Luna, Gael García y Pablo Cruz, “Ambulante” elige y exhibe documentales tanto nacionales como internacionales que encuentran en este festival la única posibilidad de llegar al público mexicano y latinoamericano.

Por el éxito obtenido en estos siete años de actividad, Ambulante sigue creciendo  desde el 2011 lleva a cabo un proyecto de capacitación en producción documental, “Ambulante más allá”, que consiste en la formación de nuevos realizadores provenientes de Latinoamerica, cuya situación económica y social les impide el acceso a las herramientas necesarias para contar historias y posteriormente difundirlas.

Hoy pude ver uno de los diez documentales breves que se crearon en esta primera edición y sin duda, es la prueba contudente del talento que muchos jóvenes poseen, y que, dándoles la oportunidad y los instrumentos de trabajo, pueden plasmar en productos comunicativos de calidad.
“Campo 9” es un retrato de la relación que existe entre la comunidad menonita y la maya en Hopelchén, Campeche, donde la mala comunicación, la desconfianza y los prejuicios de ambos grupos dan como resultado un trato estrictamente laboral sin la posibilidad (ni el interés) de un verdadero entendimiento.
Si bien el ritmo es un poco lento y algunas tomas sobran, es un proyecto bien realizado, y plantea un conflicto local de tal manera que genera interés en el espectador. La candidez y naturalidad de los entrevistados resulta refrescante, haciendo posible la reflexión sobre el acercamiento de estos dos mundos.

Además del estado ya mencionado, el taller también se llevó a cabo en Yucatán, Chiapas y Guatemala, permitiendo que los sesenta participantes seleccionados, de entre 15 y 30 años de edad, recibieran no sólo el equipo básico (cámaras de video HD, micrófonos, tripiés y computadoras) sino las nociones necesarias, tanto teóricas como prácticas, para llevar a cabo sus proyectos de la mano de cineastas activos y con experiencia en esta disciplina.

Actualmente, “Ambulante más allá” trabaja en una estrategia de difusión que oriente a los estudiantes en materia de distribución y “festivaleo” de sus trabajos. Por lo pronto, tres de las no-ficciones creadas gracias a esta iniciativa se presentarán en la Décima Edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. Otro logro alcanzado es el crecimiento de esta capacitación, que llegará también a la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero para darle voz a las poblaciones afromexicanas de la zona.

Si tienen la oportunidad de ver estos documentales en próximos festivales de cine, no lo duden. Son propuestas como ésta las que requieren de patrocinios, cualquier tipo de apoyo económico y mucha difusión para sobrevivir, así que corre la voz.

Para más información, visiten la página oficial de Ambulante donde también pueden encontrar los trailers de los diez documentales y fotografías de su realización.

 

 

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agosto 22, 2012 · 6:01 PM

El lenguaje de los machetes

ImageRay (Andrés Almeida) y Ramona (Jessy Bulbo) son una pareja poco convencional. El primero, ¿activista? del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y la segunda, rockera con un padre desaparecido en la guerra sucia de los setenta, viven una relación llena de altibajos. Mientras Ramona desea tener un hijo, Ray planea un drástico acto revolucionaro como único alivio a la deprimente realidad. Entre toquines, manifestaciones y un viaje relámpago a la playa, uno y otro intentarán convencerse de abandonar sus deseos para permanecer unidos. Al mismo tiempo, Ray será objeto de numerosos prejuicios por pertenecer a la clase media alta, mismos que incrementarán su anhelo por desaparecer.

De eso trata la ópera prima de Kyzza Terrazas, joven cineasta que trabajó durante varios años en la casa productora Canana, y que escribió el guión de “Déficit“, debut de Gael García como director.

Si bien la cinta tiene su mérito, pues fue levantada con un ajustado presupuesto, no está bien lograda. La postura izquierdista de la pareja se siente superficial; el acto revolucionaro y radical, que consiste en hacerse estallar en la Basílica de Guadalupe, muy forzado e incluso ingenuo; la desesperación de Ray por haber nacido en el círculo “opresor”, poco aterrizada. Al final no pasa nada, y como expectador, abandonas la sala confundido e insatisfecho. Kyzza se atrevió a hacer algo diferente, pero se quedó muy corto. Sus personajes son estereotipos y las dinámicas sociales en las que se involucran resultan burdas frente a la complejidad de las mismas en la vida real. Otro problema es el nombre. ¿Qué les dice “El lenguaje de los machetes”? ¿No los predispone a ciertas temáticas o tendencias políticas? En conferencia de prensa, el director explicó que no quería hacer referencia a la izquierda mexicana, sino a lo tajante y agresiva que puede ser una relación como la de Ray y Ramona. OK, eso tiene más sentido pero, desafortunadamente, esto no lo va a saber el público.

En fin, aunque la película tiene problemas importantes, no todo es malo. La musicalización es impecable y las atmósferas están bien creadas. Jessy Bulbo debuta como actriz y lo hace muy bien. Del mismo Kyzza me parece admirable haberse aferrado a esta historia que cocinó desde el 2001 y que apenas llegará a la pantalla grande.
El público joven seguro se sentirá identificado con el descontento de los protagonistas, haciendo posible la reflexión sobre la situación social en la que viven, sea ésta favorecedora o todo lo contrario. El público maduro podrá recordar sus épocas más rebeldes. Todos podrán rescatar algo del filme, pero insisto, no termina de cuajar.

Acá dejo el trailer para quien guste echar un vistazo. Si se animan a verla en lugar de “Hombres de Negro 3”, espero sus valiosas opiniones…

http://www.youtube.com/watch?v=Br_hCAlgUsU

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50/50

Siempre he pensado que una de las grandes ventajas de ser mujer es el derecho a ser cursi. Llorar con películas de Disney, atascar el cuarto de color rosa, pintar corazoncitos en los cuadernos, mandar notitas a la menor provocación y tener serias revelaciones de vida a consecuencia de momentos que otros considerarían insignificantes.

Ayer experimenté esto último mientras disfrutaba de “50/50”, película de Jonathan Levine que retrata los cambios en la vida de Adam (Joseph Gordon-Levitt), un joven de 27 años que es diagnosticado con cáncer.

El impacto ocurre poco después de iniciada la película, y resulta sorprendente, además de agradable, que el personaje principal no sufra una transformación inmediata, (y ya muy vista) en la que pretenda comerse al mundo en el tiempo que le queda de vida. Más apegada a la realidad, la historia se desarrolla con buen ritmo, y muestra de forma ligera pero creíble las reacciones de aquellos que rodean a Adam, destacando  el mejor amigo, Kyle (Seth Rogen), quien escupe toscos chistes en las situaciones más sensibles, y Katherine (Anna Kendrick), joven e inexperta terapeuta que incomoda invariablemente a su nuevo paciente gracias a su torpeza y nerviosismo.  

Vale la pena mencionar el soundtrack, pues resulta muy adecuado además de emocionante, con temas como “High and Dry” de Radiohead, “Yellow ledbetter” de Pearl Jam y la clásica “To love somebody” de los Bee Gees.

Con la dosis adecuada de romance, comedia y drama, “50/50” se perfila como una de las imperdibles para este febrero. Véase acompañada de los respectivos pañuelos desechables, palomitas jumbo y hombre grandote* a quien abrazar cuando llegue el desenlace de esta linda película, que definitivamente me puso a reflexionar sobre lo que he estado haciendo mal con mi vida.

* Si son chaparritas (os), pueden conseguirse a un hombre /mujer de menor tamaño.

 

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Victorio

Los mexicanos somos muy incisivos cuando de criticar productos nacionales se trata. Llámenle futbol, cine, políticos, música o lo que sea, no tenemos piedad. Muchas veces el desprecio es automático, ni siquiera nos preocupamos por argumentar las fallas que convierten lo que producimos, en una chafez. Señalo esta actitud porque pretendo evitarla al externar porqué no me gustó esta película, mientras que el resto de los reporteros que también la vieron, salieron impactados de la proyección. 
Victorio (Luis Fernando Peña) es un pandillero de la mara salvatrucha que mata a un miembro de su clicka en defensa propia. Preocupado, se busca un trabajo que lo mantenga alejado de la “MS”, y comienza a vender droga en las calles. Ahí conoce a Gabriela (Irán Castillo), una atractiva pero problemática chava, que funge como la amante del narco que les reparte la mercancía. El resto es predecible, Victorio y Gabriela se “enamoran”, tienen sexo y las consecuencias no sólo de estas acciones sino de las decisiones que han tomado a lo largo de su vida, los alcanzan y les acarrean un trágico final.
La película, dirigida por Alex Noppel y producida por Joel Núñez, tiene buenas intenciones. Pretende darle voz a los marginados y desprotegidos, y mostrar su lado humano; gente que se ve obligada a actuar de cierta manera por la circunstancias que los rodean y que a pesar de la árida realidad en la que se desenvuelven, no dejan de tener hambre de superación. Sin embargo, no resulta suficiente. La pareja se siente un poco tiesa, los diálogos no fluyen y si bien intentaron evitar a toda costa la caricaturización de individuos como los cholos, la caracterización resulta insuficiente. De acuerdo con Alex Noppel, todo el equipo de producción se adentró en los barrios de Xalapa, Veracruz, donde se llevó a cabo la filmación, para encontrar pandilleros y niños de la calle que quisieran participar. No dudo que este acercamiento resultara fructífero, incluso la misma Irán Castillo destacó todos los prejuicios que desechó al conocer a esta gente real, que es capaz de amar, de ser leal y de procurarse mejores condiciones de vida, pero esta complejidad social no logra transmitirse en pantalla.
En contraste, el personaje que fue mejor construido e interpretado es Lulú (Roberto Sosa), un trasvesti que vive con Gabriela y le brinda amistad incondicional. Sosa, quien ya se hizo acreedor a un premio del jurado por este papel, logra crear una Lulú real, sin utilizar gestos y expresiones cliché que hemos visto hasta el cansancio en este tipo de personajes. Para construir a esta simpática lectora del tarot, Sosa convivió con hombres transgénero que le permitieron observarlos a detalle, y darse cuenta que son constantemente maltratados y apartados por ser diferentes.
En conclusión, la película no es una chafez pero no logra cruzar la línea y se queda en el intento.  A pesar de estar segura de mi opinión, no puedo quitarme de la cabeza la reacción de los otros compañeros, a quienes respeto y admiro (no a todos, eh?), y que se deshicieron en elogios hacia el filme. Ah, también olvidé mencionar que ganó “Mejor ópera prima”.
En fin, “Victorio” se estrena comercialmente el 5 de mayo. Vaya y véala usted mismo.

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2do Festival Internacional de Cine de la Ciudad de Chihuahua


FICCCH 2010

Debo reconocer que ser reportera de espectáculos (ajá, de chismes) me ha traído muchas cosas buenas. Para mi fortuna, el jefe de asignaciones ha considerado prudente que sea yo quien cubra los eventos más culturales y menos escandalosos. Así, he tenido la oportunidad de ir a conciertos, obras de teatro y por primera vez, a un Festival Internacional de Cine.
Me emocionaba todo lo relacionado al evento, comenzando con que el Festival se llevaría a cabo en Chihuahua, lugar desconocido para mi, continuando con el all-access status que la prensa tiene, sin dejar de mencionar lo básico, ver películas.
No soy cinéfila, no conozco la vida y obra de los directores más importantes, tampoco he visto los filmes más aclamados por la crítica, no estoy casada con ningún género, pero aún así, me resultó imposible tomar la asignación con ligereza. A mis compañeros les sucedía todo lo contrario, asistente regulares a festivales de esta clase, se quejaban de todo. Que si el hotel estaba “feo”, que si era un evento de tres pesos, que si la organización era pésima, que si en Chihuahua hace mucho calor, etcétera ad infinitum.

Sin Memoria

Yo, como buena novata, me limitaba a escuchar y observar, sin emitir opinión alguna, pues repito, era mi primer Festival. Nos entregaron el programa, y noté que no había escuchado hablar de ninguna película, excepto “Año bisiesto”. Me sonaba, pero no recordaba porqué. En fin, después de instalarnos, comer, cambiarnos, quejarnos, tomarnos fotos y demás, llegó la hora de la primera cinta: “Sin memoria”. Protagonizada por Guillermo Iván (tal vez lo recuerden por “La primera noche”) y Martha Higareda (tal vez la recuerden porque siempre la encueran innecesariamente), narra la pérdida de la memoria de un sujeto que no sabe quién es, dónde está ni cómo llegó ahi, sus únicos recuerdos se limitan a momentos felices que compartió con una chica, de quien oh sorpresa, tampoco recuerda nada. Encima, es perseguido por matones que quieren exterminarlo después de que les diga dónde escondió cierto dinero. Aunque no es una película mal hecha, no terminó por convencerme, ya que es un intento por enaltecer la figura del policía en México, lo cual me parece inútil e innecesario, por no decir imposible. Un poco decepcionada, no perdí la esperanza de que los otros filmes serían mejores, y no me equivoqué. La siguiente película que vi fue “De la infancia”, gran trabajo de Carlos Carrera (La mujer de Benjamín, Sin remitente, Un Embrujo, El crimen del Padre Amaro), director homenajeado por su trayectoria, que acudió a la alfombra roja para mi sorpresa y enternecimiento.

Carlos Carrera
Carlos Carrera

Es completamente tímido y seco, se le nota incómodo al posar para las fotografías, y no trata de agradar a las cámaras de televisión. Tuve la oportunidad de hacerle una mini entrevista para el programa, y aunque amable, fue difícil sacarle más de diez palabras. Regresando a la película, cuenta la historia de una familia disfuncional, de clase social baja e inmersa en la violencia. No suena a nada nuevo, pero sorprende, impacta e indigna. La diferencia radica en que toda la historia está narrada desde el punto de vista de los niños que conforman dicha familia, por lo que está llena de momentos fantasiosos, pero verosímiles, además de que cuenta con una figura fantasmal, pieza clave de la trama. No está de más mencionar que Damián Alcázar protagoniza la cinta, en una de las mejores actuaciones de su carrera. Giovana Zacarías hace el papel de la madre violentada, mientras que Benny Emmanuel y Rodrigo Oviedo, quienes prometen mucho, hacen el papel de los pequeños.
Una vez terminada la proyección, hubo oportunidad de hacerle preguntas a Carrera y a Zacarías, quien fue la encargada de leer unas palabras cariñosas para homenajear al director. Sin pena en la voz y más bien con resignación, Carrera confesó que aún no contaba con distribuidora para el filme, pero que continuaría participando en festivales para obtener apoyo. Críticos y público en general hacían preguntas, y yo no me animaba del todo. Finalmente decidí aventarme y le pregunté a Giovana cómo había preparado su personaje, si leyendo sobre maltrato psicológico o teniendo acercamientos con mujeres que habían sufrido abuso físico y mental. La respuesta fue totalmente inesperada. Con la voz temblorosa, la joven actriz confesó que ella había sido una niña afectada por la violencia intrafamiliar, por lo que utilizó su personaje para canalizar todas sus emociones y frustraciones, además de haber leído mucho sobre el tema. Me sentí como una buena reportera…

Año Bisiesto

En fin, después de salir de la sala, con un sabor de boca ligeramente amargo, un compañero recomendó ampliamente que entráramos a ver “Año bisiesto”, y aunque ya estaba empezada, nos puso al corriente en el acto. Protagonizada por Gustavo Sánchez Parra (el “Jarocho” en Amores Perros) y Mónica Del Carmen (actriz desconocida hasta ahora), “Año Bisiesto” narra la historia de una mujer oaxaqueña que habita un modesto departamento en la ciudad de México, quien carga con un trauma profundo relacionado con su padre, fallecido un 29 de febrero. Con cámara fija y sin efectos especiales o una gran producción, el espectador va familiarizándose con la soledad de Laura (Del Carmen), que conoce a un hombre (Sánchez Parra) con quien sostiene una relación nada convencional, que pasa del sadismo a la ternura en minutos. El filme, del australiano Michael Rowe, ganó la Cámara de Oro en Cannes (ah, de ahí me sonaba) y creo yo que su mayor virtud es que afecta de manera significativa al público. Resulta imposible permanecer indiferente ante esta historia, y aunque mucha gente salió de la sala mientras era proyectada, otros nos quedamos pensando en ella por semanas. Todo mi respeto y admiración para Mónica, GRAN actriz, quien fue bombardeada con preguntas después de la proyección, y al día siguiente, durante la conferencia de prensa.

No eres tú, soy yo

El último día del festival presencié la película más “chafa” de todas: “No eres tú, soy yo”. Dirigida por Alejandro Springall (Sexo, Pudor y Lágrimas, Santitos) y protagonizada por Eugenio Derbez y Alejandra Barros, es una comedia romántica que se enfoca en la ruptura amorosa desde el punto de vista de un hombre (Derbez), quien es abandonado por su esposa (Barros) sin mayor explicación  y que tiene que pasar por el proceso de “sanación” común en estos casos.
Si bien no es un completo bodrio, es imposible perder de vista que Derbez es famoso por ser comediante, por lo que verlo llorar y sufrir resulta poco creíble, además de que como buena comedia, cumple con muchas fórmulas predecibles que dan flojera. Lo peor de todo, es que fue ovacionada por el público, mismo que colmó de elogios, a mi parecer, poco merecidos, a Derbez y Barros.

Con sus altas y bajas, el Segundo Festival Internacional de Cine de la Ciudad de Chihuahua, fue todo un éxito.  Lo considero también un éxito personal, además de que me dejó ansiosa por acudir a otros festivales con más antigüedad, mejor organización y mayor cartelera. Festival de Morelia, ¡ahí te voy!

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El imaginario del Dr. Parnassus

Lilly ColeSi no te gustan las historias fantásticas, esta película no es para ti. Dirigida por Terry Gilliam y con un elenco lleno de estrellas, la cinta narra la vida del Dr. Parnassus (Christopher Plummer), un ser inmortal que tiene el poder de lograr que cualquier individuo, con sólo atravesar un espejo, se transporte a su propia imaginación. Aunque suena muy prometedor, este increíble paseo tiene su truco, y es que después de unos minutos de exploración en ese mundo aparentemente perfecto, la persona participante se enfrenta, sin saberlo, a tomar una decisión fundamental que cambiará su vida.
La explicación se remonta a un pasado muy lejano (y a una de las escenas más memorables del filme), cuando Parnassus era un monje dedicado a contar la historia que sostenía al Universo y sin la cual todo desaparecería. Un mal día se aparece el Diablo (Tom Waits), le demuestra en segundos que ha vivido engañado y lo corrompe fácilmente al apostar con él y darle poderes. A partir de ese momento, comienza el camino de perdición de Parnassus, pues a pesar de tener algunas victorias frente al Diablo, éste siempre resulta más astuto.
En el mundo actual, el Dr. Parnassus debe recurrir a la “farsa” y la burla de sus poderes para poder sobrevivir, ya que recorre las ciudades en un carro de circo, acompañado de Percy (Verne Troyer en la mejor actuación de su vida), Anton (Andrew Garfield) y Valentina (Lilly Colle), su única hija, de belleza incomparable, que está a punto de convertirse en un regalo para el Diablo, pues Parnassus, a cambio de la inmortalidad y juventud, le prometió que le daría cualquier niño que tuviera cuando cumpliera los 16.
Los días transcurren miserablemente pues el Diablo se ha aparecido para cobrar lo prometido y Parnassus está desesperado, pues ama a su hija. Al mismo tiempo, Valentina sueña con escapar y vivir una vida normal, mientras que Anton suspira por ella y trata de hacerle ver lo enamorado que está.  A 3 días de que se cumpla el plazo, la carreta se topa con un “invitado” inesperado, un hombre que está colgado en un puente y que rescatan a pesar de la negativa del Doctor. El “colgado”, (Heath Ledger en su última película), clama no recordar absolutamente nada de su pasado pero se une a la caravana para alegría de Valentina y desacuerdo de Anton, que presiente que el desconocido es una mala persona. Con la llegada de este nuevo ser, el Diablo vuelve a aparecerse y a tentar a Parnassus, pues le propone que el primero que consiga cinco almas, se queda con Valentina para siempre. El doctor acepta y pone manos a la obra, siendo su imaginario el lugar donde consigue las almas de los participantes, con la gran desventaja de que es en ese mismo plano donde el Diablo se aparece para tentar el débil espíritu de los humanos, fácilmente corrompible.
Así da comienzo una carrera contra el tiempo para salvar a Valentina, llena de reveses, trucos y sorpresas que mantendrán al espectador atento hasta el final.

Si bien mucha gente se ha quejado de la baja calidad de los efectos especiales y de la inclusión de actores como Johnny Depp, Jude Law y Collin Farrell para sustituir a Ledger después de su fallecimiento, Gilliam se arriesga a contar una historia poco común, con excelentes actuaciones de los personajes principales, que conmueven y logran la empatía del público. Así mismo, el director no trata de ocultar ni evitar la gran influencia que Monty Python dejó en su estilo, pues el filme se entrelaza de maneras poco convencionales, además de contar con algún número musical absurdo y usar el humor negro para retratar claramente la debilidad que el hombre siente ante tentaciones que seguramente le traerán consecuencias desastrosas. Una película que probablemente no pasará a la historia, pero sí muy recomendable para los que gustan del género y una de mis favoritas en lo que va del año.

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