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Las luchas

La primera vez que vas a las luchas es como otras “primeras veces”: emocionante, el ambiente está lleno de expectación y desconcierto. Desde las taquillas, en las que me di cuenta de dos cosas: a) los revendedores se apañan todos los boletos posibles y b) no es tan popular como se cree, al menos ese día los boletos de filas 1 a 5 estaban en $300! chin, nos tuvimos que conformar con preferente, de a cien pesitos.

Una vez adentro, la gente no puede esperar a que se apaguen las luces y el “maestro de ceremonias” suba al ring a presentar el primer encuentro. Al aparecer Tigre Blanco y Sombra de Plata los gritos y chiflidos no se hacen esperar. La porra de los técnicos es iluminada para que todos podamos ver quienes son esos que no dejan de tocar el tamborsote y que se pelean con los de enfrente: la porra de los rudos. Esa a la que le llega el turno de ser alumbrada cuando aparecen Puma King y Tiger Kid. Es imposible escuchar el nombre de los luchadores con el escándalo que se arma, pero afortunadamente, la arena cuenta con dos pantallas de gran tamaño donde se ve no sólo el nombre de los luchadores (acompañado por un gracioso video de sus poses más ¿rudas? ¿sensuales?) sino algunos de los anunciantes y el logotipo del Consejo Mundial de Lucha Libre.
El encuentro, como todos los de ese día, fue a dos de tres caídas. Los técnicos resultaron ganadores después de haber perdido la segunda caída frente a los rudos. En lo que comienza la segunda lucha, hay que aprovechar para comprar la cerveza bien fría y las palomitas con chile. Los cueritos están reservados para los más valientes. Por ser novata rechacé la adquisición de un vaso de este “manjar” con limón y chile, que otros pedían con singular alegría. Preferí irme a lo seguro, las palomas. No pasó mucho tiempo para que el maestro de ceremonias subiera al cuadrilátero a anunciar el siguiente encuentro, y a mi parecer, el más emocionante: Dark Angel, Lady Apache y Luna Mágica vs Amapola, Princesa Sugehit y La Nazi. Los asistentes enloquecen con Lady Apache, veterana de gran técnica y muy querida entre la afición. Los chiflidos y gritos de “¡pinche gorda!” no se hacen esperar cuando La Nazi (masacota de 1.80) sube al ring a mentar la madre a sus detractores. Dark Angel hace gala de su agilidad y juventud al entrar volando entre las cuerdas, saludando a su porra que no deja de gritar y tocar el tamborsote. Luna Mágica da risa: chaparrita y petacona, no es tan ovacionada como sus compañeras pero después descubriría que es la de mayor aguante. Princesa Sugehit, la única con máscara (una especie de pescado) también sube a mentar madres, común denominador de las y los rudos, que entre sus filas de seguidores cuentan con el mayor aficionado a la lucha libre: El rudo de rudos, viejito de quien no recuerdo el nombre, que ha asistido a todas y cada una de las luchas que se presentan en la Arena México desde que existe este deporte en el país y que hace sonar su campana (como de lechero) cuando algún rudo hace de las suyas en el ring. Por último entra el plato fuerte de este bando, Amapola, con un título en su haber que presume ante los presentes que la reciben con chiflidos y el puño levantado. Como siempre, las mujeres no se andan con rodeos, no habían terminado de presentar a la última cuando ya se estaban cacheteando, jalando de los pelos y gritándose cosas. Luna Mágica es la primera en intentar una llave pero elige mal a su contricante, La Nazi, que fácilmente, le dobla el tamaño y le triplica el peso. Sin demasiado esfuerzo, La Nazi hace volar a Luna Mágica por los aires, y no ha terminado de caer cuando Amapola y Princesa Sugehit ya le están dando patadas por partida doble. Pero Luna Mágica no está sola, Dark Angel y Lady Apache acuden a su rescate, propinando patadas y haciendo llaves con gran maestría. La primera caída la ganan las técnicas, pero las rudas contraatacan sin mostrar piedad alguna. Si Luna Mágica había volado en la caída anterior, en esta se la pasa en el piso. Lady Apache recibe una patada voladora en el pecho y recién se había levantado cuando ¡MADRES! otra igual que la hace revolcarse en una esquina del cuadrilátero. Princesa Sugehit y La Nazi toman a Dark Angel por las manos y las piernas y la hacen retorcerse del dolor al aplicarle la cuneta. Los aficionados rudos se emocionan, gritan ¡MÁTALA! ¡ACÁBALA! mientras que los técnicos le dan ánimo a sus luchadoras: ¡LEVÁNTATE! ¡NO TE DEJES!.

El marcador está uno a uno. Ha llegado el momento de la verdad cuando aparece una edecán con un letrero en sus manos que anuncia la “tercera caída”. La rechifla, tanto de emoción como de calentura por el cuerpo voluptuoso de la chica no se hace esperar. Sin duda, la mejor caída de todas. Dark Angel arrojándose cual tigre fuera del ring con tal de derribar a Princesa Sugehit, Luna Mágica cobrando venganza por la madriza que sufrió, hace gala de su ingenio y de alguna manera logra derribar repetidas veces a La Nazi. Lady Apache y Amapola se encuentran en un duelo a muerte (o casi) y la porra no se hace esperar: TAN TAN TAN ¡LA-DY! TAN TAN TAN ¡LA-DY! mientras que los rudos alientan a Amapola: ¡Pártele su madre!

Lady Apache logra realizar una llave tras otra, mostrando a todos porqué es la consentida de la afición. Amapola se retuerce de dolor, sale disparada como chancla vieja contra el público, regresa al ring sólo para recibir más golpes. Cuando todas las técnicas han subido al ring, los árbitros las declaran vencedoras. No podría estar más feliz, así que grito “¡Esa es mi vieja!” refiriéndome a Dark Angel y su técnica de resorte. Las rudas alegan que esto y que el otro, pero todos sabemos que el fallo es legítimo. Por segunda vez, los técnicos tuvieron la victoria.

MáscarasSe anuncia en las pantallas a Alex Koslov, y la histeria de las féminas no se hace esperar. El ruso, de muy buen ver, sube al ring y manda besos a discreción. Le sigue Valiente, luchador bajito y pesado poseedor de una máscara roja, que también recibe ovaciones y rechiflas. Por último aparece Mictlán, con mallón y máscara vistosos y un muy buen nombre. Del lado de los rudos aparece Dragón Rojo, poseedor del mejor cuerpo que haya visto en vivo y a todo color, Misterioso y Sangre Azteca. Este encuentro transcurre sin mayor emoción, mas que algunas llaves de gran dificultad y que seguramente causan mucho dolor y Alex Koslov bailando para todas nosotras. Después de empatar uno a uno, en la tercera caída los réferis declaran nuevamente que los técnicos vencieron.

La noche está cerca de su encuentro principal, pero antes, la semifinal de trios: Blue Panther, Marco Corleone y Dos Caras Jr. vs Villano, El Terrible y Texano.

Aquí sí los rudos hicieron honor a su nombre, y despojaron de su máscara a Blue Panther, que no tuvo otra opción que cubrirse la cara con su calzón blanco. Indignado, pidió el micrófono para retar máscara contra máscara al Villano, que provocó que los ánimos se encendieran cuando declaró “Acepto, como tu papa que soy”. Indignada, no pude más que gritar un tímido “buuuu” para después perder la pena y gritar “¡Ese güey es puto!”.

Las caídas transcurrieron entre costalazos, intentos por arrancar la máscara del Villano, Corleone recibiendo estoicamente golpes dados con las palmas abiertas y el Valiente, lanzándose fuera del ring con un mortal hacia atrás para acabar con la humanidad del Terrible. Por cuarta vez, los técnicos fueron declarados vencedores.

Ahora sí, la emoción estaba a tope y los ánimos muy prendidos cuando se escuchó “muero por besarte…” y la imagen del Místico apareció en las pantallas. El rugido de la afición fue ensordecedor, pero breve. No se compara con el griterío que recibió Dr. Wagner (WAGNER! WAGNER! o el Hijo del Perro Aguayo (Perro!, Perro!). Mister Niebla y Negro Casas completarían la tercia con el Místico para hacer frente a los Perros del Mal, en ese momento representados por los ya mencionados más Héctor Garza.

Tentada a comprar una pizza (PEPSAAA, PEPSAAA gritaba el señor) opté mejor por una “cheve”, no fuera la de malas que en una de esas me ahogara con la picsa al gritar de emoción. Entendí porqué el Místico ha tenido tanta difusión en los medios de comunicación, pero a la vez tiene menos hinchas en la Arena. Poseedor de gran técnica, mostró dos que tres llaves y vuelos espectaculares, pero terminó recibiendo una tranquiza por parte del Perro y Wagner. Mister Niebla y Negro Casas no pudieron hacer mucho para defender a su compañero, pero sí mostraron sus habilidades individuales.

A pesar de que fue el plato fuerte, los luchadores de este encuentro se quedaron cortos (o tal vez yo tenía demasiadas expectativas). Lo más impresionante fue el jale que tiene Dr. Wagner, que me pareció considerablemente mayor al que tiene el Místico. Al terminar el encuentro, donde otra vez fueron ganadores los técnicos, continuó el pleito fuera del ring, por lo que la gente se quedó a mirar como Wagner y Místico peleaban y este último defendía su máscara, que ya se le estaba cayendo. Después, sin que los que estábamos en preferente pudiéramos ver con claridad, todos los luchadores desaparecieron y la gente comenzó a abandonar la arena.

Salí con ganas de comprarme todo lo que había: minicuadrilátero con su paquete de luchadores de plástico, lleno de rebabas, máscaras de todos los luchadores imaginables, playeras de Perros del Mal, bandas para la cabeza del Místico, llaveros en forma de máscara, en fin. Sin embargo, tanta comilona nos dejó sin dinero.

Pero fue una gran experiencia que sin duda repetiré, esta vez con dinero suficiente para ver más de cerquita y de paso comprarme algún recuerdito.

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